FIARTES-G



Santiago Roldós
El Festival Artes Escénicas Guayaquil tiene una historia relevante que contar. En sus escenarios se han presentado algunos de los más importantes grupos del teatro latinoamericano reciente y actual. Desde las obras del Malayerba hasta las del Ciervo Encantado, este festival puede exhibir un currículum, si no impecable (pues por naturaleza “festival” remite a una muestra o panorama de la diversidad), seguramente sí muy relacionado con la necesidad de un público urgido de una mayor vitalidad escénica.
Decía Fernando Mieles, en una ocasión, que en Guayaquil un@ siempre tiene la sensación de que todo está siempre empezando.  Como si en materia artística o cultural las cosas nunca acabaran de arrancar. Hoy día, además de la película de Fernando, y de muchas otras iniciativas que están en desarrollo, celebramos la llegada de la decimocuarta edición de este festival desde el contexto de una generación donde las cosas se han movido y se están moviendo.
Puede parecer paradójico que este festival se consolide a partir del momento de la crisis de Sarao, grupo o espacio al que siempre había estado vinculado. Pero en el arte “crisis” es a la vez sinónimo de y condición para que se produzca esa vitalidad e intensidad escénica, aun cuando no lo tengan tan claro, tan demandadas por nuestras espectadoras y espectadores.
Zona Escena, dirigida por Jorge Parra, y gestionada en gran medida a partir de su propio Laboratorio de Danza, encontró un espacio de colaboración, auto conocimiento y posibilidad de indagar en los límites de su propia transgresión en el ITAE. La relación de los festivales con los procesos creativos y experimentales de la escuela se ha ido labrando en un devenir casi natural, pues nuestr@s estudiantes son l@s más comprometid@s espectador@s de estos encuentros.
Esta es una parte importante sobre todo porque el festival espera y anhela poder irradiarse y relacionarse con otros espacios que asuman seriamente la investigación y la crisis permanente que el arte escénico es. Se trata de una peculiar contribución a que nuestra escena viva, delire, piense, divierta, cuestione y lata. Que dé mucha lata. 
Estamos entonces frente a un paso más en una historia de maduración de un evento que, junto a la presentación de algunas grandes obras, pretende sobre todo dejarnos algunas grandes preguntas. Muchas gracias por eso.
Santiago Roldós
Co director del Muégano Teatro y del Laboratorio de Teatro del ITAE



Bertha Díaz
En su décimo cuarta edición, el Festival Internacional de Artes Escénicas, capítulo Guayaquil, refleja –a través de su programación, pequeña, pero consistente- que el tiempo le ha permitido crecer y diversificarse, en la medida que la escena contemporánea también se amplía y renueva; es decir, que el Festival demuestra que ha asumido como misión mantenerse al día con las preocupaciones y los replanteamientos latentes en las prácticas escénicas, para así, conectar al público local con esas nuevas inquietudes, necesidades e indagaciones de la creación teatral, pensada en su más amplio espectro.
Este año, durante los 11 días en que se desarrollan las jornadas, el público será partícipe de diversas propuestas que cohabitan en la escena contemporánea. Habrá lugar tanto para muestras de trabajos que se edifican desde lenguajes más puros, como la obra de Teatro del Cielo (Cuenca, Ecuador), ‘Bruma’, enarbolada a partir de la exploración del mimo corporal; como para otros en las que el público bien podría preguntarse, por ejemplo, ¿qué son las artes escénicas?, o ¿qué es lo que cabe en esta categoría? Este es el caso de Zo Prod (Poitiers, Francia), cuyo trabajo denominado ‘Konstructors’, consistirá en una instalación performática realizada en un espacio abierto; en esta propuesta, el trayecto de creación en sí mismo es la obra, y no su resultado. Asimismo, el Festival inaugura un espacio en el que da cabida a trabajos en proceso. Los estudiantes de segundo año de la carrera de teatro del ITAE, inaugurarán esta arista con un ejercicio denominado “Teatro para-de-desde-contra principiantes”, que está en fase de exploración. 
La multiplicidad de propuestas inevitablemente ha demandado, también, en esta edición, la diversificación de los lugares de su desarrollo, pues las dramaturgias contemporáneas  encuentran en el espacio un cómplice necesario para  completar su sentido. Durante estas jornadas el público que quiera seguir todas las funciones, tendrá que moverse entre el Malecón 2000, la Plaza de Artes y Oficios, el Laboratorio de Teatro del ITAE y el Teatro Centro de Arte.

Debido a que las nociones de teatro se han puesto en cuestionamiento en mayor medida en esta edición; así como se han fragilizado y se han reelaborado, pues la escena contemporánea se precipita ante nosotros como un universo corporal, visual y sonoro tan amplio, híbrido, conflictual y múltiple, el Festival Internacional de Artes Escénicas, ha tratado también de profundizar su rubro de formación. La presencia de Nelda Castillo, del grupo El Ciervo Encantado; y de Jaime Gómez, investigador y crítico teatral, ambos cubanos, en seminarios especializados (de práctica actoral y teórico, respectivamente) que se desarrollarán en paralelo a las funciones, demuestran esta necesidad.
El Festival Internacional de Artes Escénicas, entonces, llega a su cumpleaños número catorce, con mucha vitalidad, con el deseo ferviente de seguir creciendo en inquietudes, de seguir haciendo camino al andar, de permitirnos a los amantes de las artes, contar con un espacio de encuentros, de diálogos, de debates y de mucha alegría.

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